viernes, febrero 13, 2026

Ámsterdam prohíbe la publicidad de carne en espacios públicos: una medida polémica que preocupa al sector ganadero europeo

Al final, ha ocurrido. Lo que parecía una propuesta radical de grupos activistas se ha convertido en ley. A partir del próximo 1 de mayo, Ámsterdam será la primera capital del mundo donde promocionar una pechuga de pollo o una hamburguesa en la vía pública será ilegal.

Para el sector avícola, esta noticia no es simplemente una curiosidad que llega desde Holanda; es un aviso a navegantes muy serio. El ayuntamiento de la ciudad ha decidido meter en el mismo saco a la proteína animal, a los combustibles fósiles y al tabaco. El mensaje que envían al consumidor es devastador: comer carne es tan nocivo para el planeta (o para la salud) como fumar o quemar carbón.

La ciudad holandesa será la primera capital de un país en todo el mundo en vetar los anuncios de productos cárnicos en vallas, marquesinas y estaciones de metro a partir del 1 de mayo de 2026. La medida, impulsada por partidos ecologistas y animalistas, equipara la carne con los combustibles fósiles y genera dudas jurídicas y sectoriales.

Redacción NeXusAvicultura  ·  12 de febrero de 2026

El ayuntamiento de Ámsterdam aprobó el pasado 23 de enero 2026, con poco más de la mitad de los votos , 27 votos a favor de un total de 45, una ordenanza municipal que prohíbe la publicidad de productos cárnicos en todos los espacios públicos gestionados por el municipio. La prohibición, que entrará en vigor el 1 de mayo de 2026, afectará a vallas publicitarias, marquesinas de autobús, estaciones de metro y cualquier soporte de mobiliario urbano. Con esta decisión, la capital de Países Bajos se convierte en la primera capital del mundo en adoptar una restricción integral de los anuncios de carne en el espacio de propiedad pública.

La iniciativa fue impulsada conjuntamente por el partido verde GroenLinks y el Partido por los Animales (Partij voor de Dieren). Además de la carne, la medida también veta la publicidad de combustibles fósiles, vuelos comerciales, cruceros y vehículos de gasolina, enmarcando los productos cárnicos en la misma categoría que las industrias más contaminantes.

Para el sector ganadero y avícola, esta equiparación resulta especialmente preocupante: situar la carne de pollo o cualquier otro producto de origen animal al mismo nivel que el petróleo supone una simplificación que ignora las enormes diferencias en huella de carbono entre distintos tipos de producción ganadera.

Para el sector ganadero y avícola, esta equiparación resulta especialmente preocupante: situar la carne de pollo o otros animales al mismo nivel que el petróleo supone una simplificación absurda

Un precedente que se extiende por Países Bajos

Ámsterdam no es, de hecho, la primera ciudad neerlandesa en adoptar este tipo de restricciones. Haarlem se convirtió en 2022 en la primera ciudad del mundo en prohibir la publicidad de carne, y desde entonces municipios como Nimega, Utrecht, La Haya, Delft, Bloemendaal y Zwolle han aprobado normas similares. La capital holandesa es ya el noveno municipio del país en incorporar esta prohibición en su marco legal. Un fallo judicial emitido en abril de 2025 por tribunales neerlandeses reconoció la potestad de los municipios para vetar anuncios considerados perjudiciales para la salud pública y el clima, lo que ha acelerado la adopción de estas medidas en más localidades.

La tendencia, lejos de limitarse a Países Bajos, se inscribe en un movimiento internacional que ya reúne a más de 50 ciudades comprometidas con limitar la publicidad de productos considerados perjudiciales para el clima, desde Estocolmo hasta Sídney. No obstante, la ministra holandesa de Clima, Sophie Hermans, se ha opuesto a que la medida se aplique a nivel nacional, prefiriendo la acción local.

El argumento es que la publicidad «tienta» al consumidor a tomar decisiones que el gobierno municipal considera incorrectas. Se pasa de la libertad de elección a la tutela moral.

Impacto real limitado, pero carga simbólica elevada

Es importante contextualizar el alcance práctico de la medida. Según datos proporcionados por la propia concejala de espacios públicos de Ámsterdam, Melanie van der Horst (D66), los anuncios de productos cárnicos representan apenas el 0,1% del total de la publicidad exterior de la ciudad. La prohibición, además, no afecta a los comerciantes en sus propios establecimientos: carnicerías, restaurantes, supermercados y tiendas especializadas podrán seguir promocionando sus productos en escaparates y locales. No se prohíbe ni la venta ni el consumo de carne.

Sin embargo, el verdadero impacto de la decisión reside en su dimensión simbólica y en el precedente que sienta. Al retirar la carne del espacio publicitario público, se envía un mensaje institucional claro: que la producción cárnica es equiparable a las industrias fósiles en términos de daño ambiental. Para los productores avícolas, cuyo sector presenta una de las huellas de carbono más bajas dentro de la ganadería, esta generalización resulta especialmente injusta.

Reacciones del sector: preocupación y crítica por ser una decisión sin fundamento

Las reacciones desde el sector ganadero no se han hecho esperar. La Organización Central del Sector Cárnico de Países Bajos (COV) ha denunciado la prohibición como una cuestión de libertad de expresión. En España, la organización empresarial del comercio cárnico Carnimad ha expresado su preocupación, señalando que la medida se fundamenta en una visión sesgada del impacto ambiental, ya que la contribución de la ganadería a las emisiones varía drásticamente según el sistema productivo. Carnimad ha subrayado que, en el caso español, los sistemas extensivos son aliados estratégicos contra el cambio climático al fijar carbono, prevenir incendios forestales y mantener vivo el medio rural.

Desde el punto de vista jurídico, también existen dudas. La propia teniente de alcalde Van der Horst advirtió de que aplicar la prohibición en mayo podría ser prematuro, al entrar en conflicto con contratos publicitarios ya existentes, algunos con una vigencia de diez años o más. Algunos juristas, como el profesor de derecho administrativo Herman Bröring de la Universidad de Groningen, han advertido de que la medida podría vulnerar la libertad de expresión comercial y dar lugar a demandas por parte de la industria.

¿Qué significa esto para la avicultura?

Para los productores de carne de ave , la prohibición de Ámsterdam encierra varias lecciones y advertencias.

En primer lugar, evidencia una tendencia creciente a equiparar toda la producción animal sin distinción, ignorando que la avicultura tiene una huella ambiental considerablemente menor que otros subsectores ganaderos. La producción avícola es, dentro de las proteínas animales, una de las más eficientes en conversión alimentaria, uso de agua y emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, cuando las políticas públicas meten toda la carne en el mismo saco, la avicultura paga un precio reputacional que no le corresponde.

En segundo lugar, la estrategia de comparar la publicidad de carne con la del tabaco o los combustibles fósiles introduce una narrativa de estigmatización que puede afectar progresivamente a las decisiones de los consumidores y, a más largo plazo, a la regulación en otros mercados europeos. Si esta lógica se extiende, los productores avícolas podrían verse limitados en su capacidad de comunicar al consumidor los atributos nutricionales y de sostenibilidad de sus productos.

En tercer lugar, la decisión pone de manifiesto la necesidad de que el sector avícola intensifique su comunicación pública y su diálogo con los legisladores para que las políticas climáticas y alimentarias incorporen criterios diferenciados basados en evidencia científica, y no en generalizaciones ideológicas. Organizaciones como ProVeg, que han celebrado la medida de Ámsterdam, promueven activamente la transición hacia dietas mayoritariamente vegetales. Ante esta presión creciente, el sector necesita una respuesta articulada, basada en datos y orientada a poner en valor su contribución real a una alimentación equilibrada, accesible y sostenible.

¿Por qué nos afecta al sector avícola?

Cualquier lector de NeXusAvicultura sabe que meter a todas las carnes en la misma cesta es un error técnico y científico. Comparar la huella de carbono de un kilo de carne de ave con las emisiones de la industria fósil es, cuanto menos, cuestionable. Sin embargo, la normativa de Ámsterdam no hace distinciones entre sistemas productivos eficientes y otros que no lo son. Simplemente, veta la «carne».

Lo preocupante es el «efecto contagio». Ámsterdam no es un pueblo pequeño; es un escaparate mundial. Que lo haga una capital europea legitima este tipo de políticas ante la opinión pública.

La batalla por el relato

Para el productor de carne de ave esto supone un reto mayúsculo. Nuestra industria lleva años trabajando para ser la proteína más accesible y sostenible del mercado. Pero medidas como esta nos recuerdan que la eficiencia técnica no sirve de nada si perdemos la batalla cultural.

Si se consolida la idea de que la carne es el «nuevo tabaco», nos enfrentaremos a un escenario donde defender las bondades nutricionales de nuestros productos será cada vez más difícil. Ámsterdam ha tirado la primera ficha del dominó; ahora toca ver si el sector en Europa reacciona a tiempo para evitar que la prohibición se convierta en la nueva normalidad.

Si una conclusión podemos extraer este mensaje populista y simplificador van a intentar extenderlo los lobbys animalistas a otras ciudades y países, la prohibición de Ámsterdam podrá tener un impacto económico inmediato limitado, pero su carga simbólica y su potencial efecto dominó la convierten en una señal de alarma para todo el sector ganadero europeo. El debate ya no es solo sobre publicidad: es sobre la legitimidad pública de la producción animal y el lugar que la proteína de origen animal ocupará en la alimentación del futuro.

La avicultura, con argumentos sólidos a su favor, no puede permitirse permanecer al margen de esta conversación.

Equipo de redacción de NeXusAvicultura

Para saber más:
-. El lobby animalista en NeXusAvicultura
-. La avicultura en los Países Bajos


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