jueves, febrero 19, 2026

Defensa de la genética de los cultivos optimizada para la alimentación

¿Y si seleccionáramos adrede los cultivos pensando en la nutrición avícola?

Durante décadas, la mejora genética de los cultivos se ha centrado en las necesidades de los agricultores y en las demandas del mercado alimentario en cuanto al rendimiento, la resistencia a plagas, la tolerancia a la sequía y la estabilidad de la cosecha. Estas prioridades han sido esenciales para la seguridad alimentaria global.

Sin embargo, uno de los mayores consumidores de estos cultivos, el sector de la producción de piensos para los animales ha sido históricamente un usuario menor, más que una voz activa en los objetivos de mejora. A medida que la producción avícola sigue evolucionando hacia una nutrición de precisión, sostenibilidad y eficiencia, puede que sea el momento de replantearse esta relación. ¿Y si seleccionáramos intencionadamente los cultivos pensando en la nutrición avícola?

Las dietas avícolas modernas dependen en gran medida de unos pocos ingredientes vegetales, especialmente maíz y soja. Estos cultivos no estaban diseñados para satisfacer las necesidades biológicas de las aves, sino que fueron diseñados para prosperar en el campo. Como resultado, los nutrólogos deben adaptar constantemente las formulaciones de los piensos para adaptarse a la variabilidad natural en la densidad de nutrientes, la digestibilidad y los factores antinutricionales. Cada época del año los patrones meteorológicos, las condiciones del suelo y la variación genética remodelan el perfil nutricional de los ingredientes de las raciones antes de que lleguen siquiera a las fábricas de piensos.

«En lugar de adaptar continuamente las dietas a los cultivos, podemos empezar a explorar cómo estos podrían adaptarse a las necesidades nutricionales de los animales

Desde la perspectiva de la fisiología vegetal, esta variabilidad no es sorprendente. Las plantas asignan recursos para sobrevivir y reproducirse bajo condiciones ambientales cambiantes. Cuando los cultivos sufren el calor, la sequía o la presión de plagas su metabolismo cambia. La deposición de almidón, la composición de proteínas, el contenido de grasa y la estructura de la fibra pueden cambiar. Incluso dentro del mismo híbrido, la composición bioquímica del grano puede variar significativamente de una temporada a otra. Para los nutrólogos avícolas que buscan la precisión, esta realidad biológica supone un objetivo en movimiento.

Históricamente, el sector de la alimentación animal ha respondido mejorando las herramientas de análisis, modelado y formulación. Aunque estos avances son cruciales, tratan la variabilidad como algo que hay que manejar en vez de algo que reducir en su origen. Aquí es donde cobra fuerza el concepto de la genética de los cultivos optimizada para piensos. En lugar de adaptar continuamente las dietas a los cultivos, podemos empezar a explorar cómo estos podrían adaptarse a las necesidades nutricionales de los animales.

«La genética de los cultivos optimizados para la alimentación animal no es solo una estrategia nutricional, sino también una estrategia de sostenibilidad»

Consideremos los caracteres más importantes en la nutrición avícola:
una energía metabolizable constante,
unos perfiles de aminoácidos predecibles,
una menor complejidad de la fibra y
unos niveles más bajos de compuestos antinutritivos.

Cada uno de estos caracteres tiene una base fisiológica y genética en las plantas. La estructura del almidón afecta a la disponibilidad de la energía. La composición de proteínas determina el equilibrio de aminoácidos. La arquitectura de la pared celular influye en la digestibilidad. Los metabolitos secundarios, evolucionados originalmente para la defensa de las plantas, pueden influir en la salud intestinal y la absorción de nutrientes en las aves.

Los genetistas vegetales ya manipulan muchas de estas características para los mercados de alimentos humanos. La soja con alto contenido oleico, el maíz ceroso y los granos bajos en fitatos demuestran que es posible una mejora selectiva basada en unos caracteres de su composición. Ampliar este enfoque a la nutrición avícola es un paso lógico a continuación.

Se podrían desarrollar cultivos con una densidad de nutrientes más predecible, una mejor digestibilidad y una menor dependencia de aditivos y en márgenes de seguridad para la formulación.

«La próxima frontera podría ser transformar la forma en que cultivamos los propios ingredientes»

Los beneficios potenciales van más allá de la eficiencia de la alimentación. El pienso representa la mayor huella ambiental de la producción avícola. Mejorar la consistencia nutricional de los ingredientes para los piensos podría reducir la sobreformulación, disminuir la excreción de nitrógeno y fósforo y apoyar unos sistemas de producción más sostenibles. En este sentido, la genética de los cultivos optimizados para la alimentación animal no es solo una estrategia nutricional, sino también una estrategia de sostenibilidad.

Lograr esta visión requerirá una colaboración más importante entre los científicos vegetales, los genetistas, los nutrólogos y las industrias de piensos. Exige nuevas ideas sobre los objetivos de la genética, el intercambio de datos y la cadena de valor que conecta el desarrollo de las semillas con el rendimiento animal.

La nutrición de precisión ha transformado la forma en que formulamos las dietas. La próxima frontera podría ser transformar la forma en que cultivamos los propios ingredientes.

Fuente: Feed Strategy

Para saber más:
-. Sostenibilidad en avicultura


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