miércoles, febrero 18, 2026

Por qué la voz del pollito importa: bases científicas de la bioacústica aviar

En la avicultura moderna, nos hemos vuelto expertos en monitorear el entorno. Las aves están continuamente monitorizadas por sensores que miden la temperatura ambiental , la humedad relativa, el CO2, el amoniaco, la velocidad del aire , intensidad de luz, entre otros. Sin embargo, existe una desconexión fundamental: medimos el «confort ambiental» asumiendo que equivale al «confort animal».


En muchos casos se aplica una visión antropomórfica del bienestar animal que consiste en interpretar el bienestar de los animales desde una perspectiva humana, atribuyendo emociones y experiencias similares a las nuestras. Es decir, se imagina como se sentiría un ser humano en la misma situación que el animal priorizando aspectos como la felicidad, estrés o aburrimiento sobre los indicadores físicos. Esta perspectiva puede llevar a errores de interpretación o a la toma de decisiones inadecuadas.

En cambio, la visión zoocéntrica es la que evalúa el bienestar animal desde la perspectiva del propio animal basada en las cinco libertades ( buena nutrición, buen entorno, buena salud, buen comportamiento y estado mental).  

La bioacústica aviar se presenta como la disciplina capaz de evaluar el bienestar animal desde la perspectiva de la propia ave. Gracias a esta tecnologia, y especialmente a los últimos avances en lo referente a la interpretación con inteligencia artificial de los sonidos emitidos por el pollito (o el pollo) registrados, podemos ir mucho más allá de medir el bienestar mediante indicadores indirectos, como termómetros, para comenzar a escucharlo directamente a través de la interpretación de la comunicación sonora del pollito. Esto no es ciencia ficción, es tecnología avanzada que ya estamos aplicando en algunos de los mayores productores de pollos en España.

El cambio de paradigma de medir «El Ambiente» a medir «Señal centrada en el animal»

A diferencia de los sensores ambientales, las vocalizaciones son lo que denominamos una señal centrada en el animal (animal-based indicator). Un termómetro puede marcar 32°C en la caja de un pollito de día, teóricamente registra medida correcta  , pero si hay una corriente de aire a la altura del suelo (efecto wind chill), el sensor no lo detectará. El pollito, sin embargo, lo vocalizará inmediatamente. Otro ejemplo es el manejo de las aves: un sensor no puede registrar el estrés que puede provocar la manipulación, pero en cambio el ave lo expresará mediante cambios en su patrón vocal. Estas señales acústicas son información directa del estado interno del animal, algo que ningún sensor ambiental tradicional puede ofrecer.

Las aves son los animales más vocales del reino animal, empleando una amplia gama de sonidos para comunicarse, defender su territorio y expresar su estado interno. Desde una perspectiva etológica, el pollito es una especie nidífuga y social cuya supervivencia depende de la comunicación acústica constante: con la madre en entornos naturales o con el grupo en producción industrial. Sus vocalizaciones no son ruido aleatorio, sino señales codificadas que transmiten información precisa sobre su condición fisiológica y su bienestar.

Recientemente con la llegada de dispositivos IoT, el big data y la inteligencia artificial se ha permitido a los investigadores registrar y analizar con profundidad las diferentes tipologías de las vocalizaciones de las aves y su significado. Al analizar las vocalizaciones en sistemas de producción intensiva, no se estudian de forma individuales, sino grupal. Así, el análisis se centra en cómo varían las vocalizaciones del lote de aves ante cambios en el ambiente o en el manejo, identificando patrones que reflejan el estado general del conjunto.




La importancia de saber interpretar correctamente el «pío pío pío» de los pollitos

Para el profesional de la avicultura, poder distinguir entre las dos categorías acústicas básica permite identificar rápidamente el estado de las aves:

1-. Llamadas de placer o contacto (pleasure/ contact calls):

Son vocalizaciones de baja energía, duración de 0,2 a 0,4 segundos y frecuencia de repetición baja. Este patrón acústico se produce cuando el ave está en confort térmico, alimentándose o explorando. Acústicamente, tienen un ancho de banda estrecho y aparecen en los espectrogramas como pequeñas «gotas».  

2-. Llamadas de ansiedad , malestar (distress calls):

Son la señal de alarma de las aves. Se caracterizan por ser de alta energía, duración corta (<0,2 segundos), repetitivas y con una frecuencia de repetición elevada. Depende de la edad del ave su rango se encuentra entre 2,5 kHz a 4,5 kHz, frecuencia más elevada que en llamadas de placer. Estas llamadas son una respuesta generalizada a factores estresantes negativos: frío, hambre, dolor o aislamiento social.

Las siguientes imágenes son espectrogramas que hemos registrado que muestran en el eje horizontal tiempo y en la vertical frecuencia. El color negro indica menor energía y el blanco el de mayor energía. Ambos espectrogramas registran vocalizaciones de pollitos de un día de vida en salas de expedición. En la imagen superior (pleasure calls) se observan las llamadas de placer y en la imagen inferior (distress calls) llamadas de ansiedad, malestar.


La bioacústica para recoger «lo que nos dicen» las aves ya existe desde hace décadas, lo que ha cambiado es nuestra capacidad para interpretar, para «leer» en tiempo real las vocalizaciones de las aves de corral.

En la bibliografía científica se encuentran diversos estudios de las vocalizaciones de aves desde descripción de los diferentes patrones de vocalizaciones, detección de enfermedades, monitorización y detección del bienestar.  

Relacionado con el bienestar de las aves existen evidencias científicas recogidas en diversas publicaciones como la de 2014 de Curtin, et al. donde describe como la medición de las repeticiones de las llamadas por unidad de tiempo es un indicador de estrés, sugiriendo mayor nivel de estrés con mayor repetición de llamadas.   Otra publicación más reciente de 2024 de Collins, et al.  muestra como pollitos aislados vocalizan con mayor intensidad, duración y entropía espectral que aquellos que pueden ver a otros pollitos, incluso si es solo un reflejo en un espejo (estudios conocidos también como Mirror Studies).

Esto tiene implicaciones directas en el manejo: un pollito rezagado o atrapado lejos del grupo no solo sufre estrés térmico, sino un pánico social agudo que dispara su tasa metabólica y consumo de saco vitelino, vocalizando el estrés que le genera.

La ganadería de precisión (PLF, por sus siglas en inglés Precision Livestock Farming) se refiere al uso de tecnologías avanzadas para monitorizar animales en tiempo real, con el objetivo de mejorar su bienestar, productividad y sostenibilidad. Dentro de este enfoque, la bioacústica surge como una rama innovadora que permite diagnosticar y supervisar el estado de las aves a través del análisis de sus vocalizaciones. Este método es completamente no invasivo, ya que no requiere contacto físico ni manipulación directa, lo que reduce el estrés y evita alterar el comportamiento natural del ave, garantizando datos más fiables. Además, posibilita una monitorización continua sin interrumpir las rutinas productivas. Al basarse en el sonido emitido por las aves, convierte las vocalizaciones en indicadores objetivos del bienestar, mejorando tanto la precisión como la eficiencia del sistema.

La ciencia actual propone el uso de la tasa de llamadas de disconfor ( distress calls ), el número de vocalizaciones o la frecuencia de vocalización como indicadores que reflejan el estado de las aves. Detección precoz de altos valores en estos indicadores en un lote revelan problemas subyacentes de bienestar que si no se corrigen a tiempo podrían derivar en problemas de productividad como el índice de conversión o en un aumento de la mortalidad.

Actualmente la tecnología que permite procesar y analizar datos en tiempo real ya está disponible para la industria a un coste asequible permitiendo mejorar los procesos productivos y generando alarmas que permiten corregir posibles problemas de producción. La voz del pollito actúa como el sistema de alerta temprana más sofisticado en la planta de incubación (nacedoras y sala expediciones) , durante el transporte del pollito y en la granja, ya que es el animal el que manifiesta de forma vocálica su bienestar o malestar.

Gerard Ginovart, Tesa Panisello y Silvia Riva
www.CEALVET.com

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