Hay visitas institucionales que se hacen por protocolo, con foto, apretón de manos y café de máquina (las más aburridas).
Luego están las visitas “con guion”, que acaban convirtiéndose en un vídeo que explica pero no emociona.
Por último están las visitas sin guion, que sin pretenderlo pueden aportar mucha pedagogía (ante la sociedad) de nuestro sector: el de la avicultura profesional.
Eso es lo interesante de la visita del millonario José Elías —empresario muy mediático y creador de contenido— a la nueva incubadora del grupo Aviserrano: durante unos minutos, la avicultura deja de ser “lo de siempre” y pasa a ser lo que realmente es… una industria de alta precisión, llena de ingeniería, control sanitario y decisiones que cuestan dinero de verdad (del que duele).
Puede parecer «una chorrada» incluir este video en NeXusAvicultura , que recomiendo ver en una sobremesa de Domingo, pero si queremos atraer nuevo y joven talento al sector avícola, videos para consumo masivo cómo este nos ayudarán sin duda a que nuevas generaciones se interesen por lo que hacemos: alimentar al mundo.
Federico Castelló

Humilladero: 10.000 m² para hacer bien lo más delicado
La planta de incubación ( a las pocas semanas de su finalización y antes de que se cierre la entrada de visitantes por obvias razones biosanitarias) que se enseña (ubicada en la población de Humilladero, Málaga) no es “una nave con máquinas” cómo alguno ajeno al sector podría pensar. Es un complejo concebido para incubación avícola, con 10.000 m² construidos (Por Grupo Lecru y Elías Equipamientos Ganaderos, diseñado con foco en control térmico, durabilidad y eficiencia, con todas las cámaras frigoríficas operativas, incluyendo las correspondientes sectorizaciones mediante placas de hormigón y paneles de lana de roca, que dotan al conjunto de una elevada resistencia, un aislamiento térmico superior y una mayor protección frente a la propagación del fuego.
Y si a alguien de fuera le parece “exagerado”, recordemos una verdad sencilla: en incubación, lo barato casi siempre sale caro… y a veces sale tarde. Porque aquí no se fabrica un tornillo: cada huevo incubable que entra en 10 semanas estará en el plato de decenas de miles de familias, se «fabrica» un alimento de altísima calidad.
Esta nueva incubadora en Humilladero ya estaba incluida en los Planes Estrategicos de Grupo Aviserrano para 2021-2025, y sus magnitudes impresionan :
10.000 m² de superficie construida,
inversión de 9,8 M ( de estos 2,8 M para obra civil, 5 M para las instalaciones y 2 M para la maquinaria)

La ironía (cariñosa) del asunto: esto no va de “pollitos”, va de procesos
Aquí viene la parte divertida, con respeto. En el video, publicado el sábado 13 diciembre 2025, vemos mucha gente —incluso perfiles empresariales potentes— llegando a una planta de incubación pensando que van a ver “máquinas dando calor” y salen con cara de “vale… esto es bastante más serio de lo que imaginaba”.
Porque una incubadora moderna, bien planteada, es:
- gestión de bioseguridad en modo obsesivo (y está bien que sea así),
- gestión de flujos (personas, carros, material, aire),
- gestión de temperatura/humedad/CO₂ con disciplina,
- gestión de higiene como cultura, no como cartel,
- y, sobre todo, gestión de uniformidad y calidad de pollito, que es el primer eslabón real del rendimiento en granja.
Dicho de otra forma: lo más parecido a un “milagro” aquí no es el nacimiento; es que todo el proceso sea repetible.

Las características técnicas
- Tecnología de incubación: Incubadoras Petersime , gama X-Streamer
- Parque de máquinas: 30 incubadoras.
- Capacidad por incubadora: 129.000 huevos.
- Capacidad máxima instalada: 30 × 129.000 = 3.870.000 huevos (capacidad estática instalada).
- Arranque operativo: empezarán con 1.200.000 huevos/semana, con incremento progresivo según estabilización de procesos, demanda y curva de aprendizaje.
Ese último punto es oro puro para cualquiera que haya puesto en marcha una planta de incubación: no se “abre gas” al 100% el primer día. En incubación, el ramp-up no es prudencia: es control del riesgo.

Aquí os dejo los «grandes éxitos» de la visita, analizados desde nuestra óptica profesional (y con un poco de guasa).
1. La Bioseguridad: O te duchas, o no entras (aunque tengas millones)
Elías empieza descubriendo lo que para cualquier veterinario o encargado de planta es el «pan nuestro de cada día»: la bioseguridad. La cara del empresario al enterarse de que para entrar en una planta operativa hay que dejar la ropa de calle, el móvil, la dignidad y ducharse «en bolas» (como él dice) no tiene precio.
La lección: Da igual los ceros de tu cuenta bancaria; ante la bioseguridad de una incubadora de élite, todos somos iguales (y todos llevamos el mismo pijama blanco poco favorecedor).
2. El «Tinder» y el «Paritorio»
Elías, con su habitual desparpajo, rebautiza nuestra terminología técnica. A las granjas de reproductoras las llama «El Tinder de las gallinas» y a la incubadora, el «Paritorio».Se ríe, pero luego entra en la sala de máquinas y la risa se le cambia por asombro. Cuando ve las incubadoras con capacidad para 129.024 huevos cada una, empieza a echar cuentas. Y a Elías le gustan las cuentas. Verle intentar asimilar que ahí dentro hay más tecnología controlando la temperatura, la humedad y el volteo que en muchos de sus negocios, es un triunfo para el sector.
«Joder, que la gallina sepa que tiene que darle vueltas al bicho es complicado de entender» – José Elías, descubriendo el volteo. (Tranquilo José, nosotros llevamos años maravillándonos de lo mismo).
3. Tecnología que ríete tú de SpaceX
Para mí, el punto álgido del vídeo es cuando llegan a la zona de transferencia y vacunación.
Aquí es donde el «profano» se da cuenta de que esto no es la granja de Playmobil. El sistema de detección de vida, la retirada automática de huevos claros y, sobre todo, la vacunación in-ovo, le vuelan la cabeza.
La pregunta de Elías es la que haría cualquier cuñado en Nochebuena: «¿Y no matas al pollo con la aguja?». La paciencia explicando cómo se inyecta en el líquido amniótico sin tocar el embrión es digna de santo. Señores, tenemos una tecnología que detecta vida y ajusta clima con precisión. Somos la NASA del campo. Hay que decirlo más.
4. Sexaje a 50.000 pollitos por hora
Si alguien pensaba que sexar era cosa de mirar con lupa, que vea la máquina de sexaje por el ala con visión artificial que muestra el vídeo. Elías, que está acostumbrado a la velocidad, no daba crédito.
¿Por qué importa que alguien como José Elías ponga un pie aquí?
No porque “nos valide” (el sector avícola no necesita permiso para existir). Importa por una razón mucho más útil: porque hace visible lo invisible.
José Elías es conocido por su perfil empresarial y por comunicar de forma directa en redes, y suele insistir en la importancia de la capacidad productiva real de un país, en la «economía real», en «arrancar» nuevos proyectos empresariales. Ese marco encaja como un guante en una incubadora: pocas cosas representan mejor la economía productiva que una instalación donde se decide, literalmente, el arranque de millones de animales con destino a alimentar personas.
Y aquí hay un mensaje positivo que conviene subrayar: en avicultura se invierte, se moderniza, se tecnifica y se construye futuro. Aviserrano, además, no es “una marca suelta”, sino un grupo con varias patas empresariales (Avinatur, Jovi Serrano y Paviso Alimentación, entre otras), lo que nos ayuda a explicar que esto responde a una lógica de cadena integrada, la famosa integración que los analfabetos de la eficiencia con frecuencia demonizan con el despectivo palabrejo «macro».

A destacar
Nota al pie: Demos las gracias a José Elías por divulgar la profesionalidad de lo que hacemos, pero no olvidemos a los miles de profesionales y empresarios que lo hacen posible. En la foto, el equipo «anima mater» del proyecto.
Tres sonrisas que nos deja la visita (y una conclusión seria)
- El contraste cultural: como sector hemos cometido errores por no saber , y a veces ni intentarlo, comunicar lo que hacemos y cómo lo hacemos de cara al gran público, por esto es bueno que circule un video, (independientemente de que lo haya hecho un millonario hecho a si mismo que como el 99,99% de la población no tiene porque saber el funcionamiento de una planta de incubación) , con un enfoque positivo de la avicultura , que aunque no pretende ni es su intención entrar en detalles técnicos, si explica con transparencia y en clave constructiva lo que hacemos desde el sector avícola.
- El contraste de lenguaje: fuera se habla de “escalar”; dentro, escalar significa no romper uniformidad y no perder sanidad por el camino.
- El contraste de “tecnología”: algunos aún creen que el campo va con atraso; pero en la avicultura moderna , aunque hay mucho por hacer todavía, y más concretamente en incubación , la moderna tecnología nos permite una automatización, eficiencia y bienestar ejemplar para los pollitos que hemos de saber enseñar (bioseguridad mediante) con orgullo a la sociedad.
Por todo ello cuando una incubadora se diseña y se ejecuta con este nivel de ingeniería y control, no solo se mejora un KPI. Se fortalece el sistema entero: más consistencia, más resiliencia sanitaria, mejor eficiencia energética y mejor capacidad de respuesta.
Orgullo Avícola
El vídeo termina con Elías prometiendo volver para ver la planta en funcionamiento (ducha incluida, esperemos). Pero el mensaje que queda es potente: el sector avícola español está a un nivel que deja boquiabierto a cualquiera que se digne a mirar «hasta la cocina».Así que, la próxima vez que tengáis un día duro en la granja , en ruta o en el despacho, recordad: lo que hacéis es tan complejo y tecnológicamente avanzado que hasta a un multimillonario le parece magia.
Para saber más en NeXusAvicultura :
-. Las inversiones del empresario Jose Elías en avicultura
-. Grupo Aviserrano
-. Noticias de empresas e inversiones en avicultura
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