El proyecto implica la demolición de diez antiguas naves avícolas de ponedoras en desuso, una tarea que incluye protocolos estrictos para la retirada de amianto y la gestión de residuos.
El terreno liberado permitirá la construcción de una nueva infraestructura adosada, diseñada para albergar depósitos de separación de clara y yema.
Esta ampliación busca optimizar la eficiencia en la producción de huevo líquido, que ya supera cifras millonarias.