China y Rusia han dado pasos significativos para profundizar su cooperación en genética avícola, mediante la firma de una serie de acuerdos que buscan establecer empresas conjuntas y plataformas de investigación de vanguardia. Esta colaboración, sellada durante una visita oficial de una delegación del Ministerio de Agricultura de Rusia a China, tiene como objetivo principal fortalecer la soberanía alimentaria de ambas naciones frente a las tensiones geopolíticas y los riesgos en las cadenas de suministro globales.

Plataformas de innovación y acuerdos empresariales
Uno de los pilares de esta alianza es la creación de una plataforma conjunta de genética y mejora centrada en la avicultura. En este proyecto participan instituciones de renombre como la Academia Timiryazev, la Unión Nacional de Avicultores de Rusia y el Instituto de Ganadería y Medicina Veterinaria de la Academia China de Ciencias Agrícolas. Según las autoridades rusas, esta plataforma facilitará el intercambio de conocimientos y la educación, haciendo que la colaboración sea «aún más eficaz».
«La genética nacional china ya representa alrededor del 60% del mercado doméstico del huevo«.
En el ámbito comercial, destaca el memorando firmado entre la empresa rusa GenBioTech, con sede en Kazán, y la firma china Beijing Glbizzia Biotechnology. Ambas entidades planean cooperar en un ambicioso programa de genética de pollos para carne, enfocándose en optimizar la reproducción, mejorar la prevención de enfermedades y extender la vida productiva de las aves.
El avance de la genética doméstica
Tanto China como Rusia han acelerado el desarrollo de sus sectores nacionales para reducir su histórica dependencia de la genética importada. China ha mostrado un avance notable desde 2021, introduciendo sistemas de selección basados en la genómica y desarrollando razas como la Shengze 901 y la Guangming No. 2. Como resultado, las líneas de ponedoras locales ya dominan el 60% del mercado de huevos en China, y la genética doméstica para carne alcanzó una cuota de mercado superior al 30% en 2024.
«El objetivo central es fortalecer las capacidades genéticas nacionales y reducir la dependencia del material de aves importadas«.
Por su parte, Rusia ha centrado sus esfuerzos en el cruce de carne Smena-9, registrado oficialmente en 2020. Este desarrollo es vital para la estrategia de sustitución de importaciones del país; aunque para 2025 su cuota en la producción nacional superaba el 5%, las autoridades rusas proyectan elevar esta cifra al 20% antes de que finalice la década.
Desafíos en la eficiencia y el mercado
A pesar de los avances, la transición hacia la genética nacional enfrenta obstáculos técnicos. Informes del sector indican que, por el momento, la eficiencia de las genéticas domésticas suele ser sustancialmente menor en comparación con los estándares del mercado internacional. En Rusia, algunos de los mayores productores aún se muestran reacios a realizar un cambio a gran escala debido a esta diferencia de rendimiento. De manera similar, en China, la menor eficiencia productiva ha contribuido a mantener precios elevados en los pollitos comerciales.

Para mitigar estos retos, el gobierno chino está impulsando el uso de razas locales mediante subsidios en provincias clave como Liaoning y Shandong. Con estos incentivos y el respaldo de la nueva alianza con Rusia, ambos países esperan que sus iniciativas conjuntas abran «nuevas oportunidades para fortalecer su potencial científico y tecnológico» y consolidar un mercado avícola más autónomo.
Para saber más:
-. Soberanía alimentaria
-. Genética aviar
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