Un suplemento de vitamina D en las dietas de ponedoras no solo sirve para aumentar la solidez de la cáscara de los huevos y mejorar la salud esquelética de las gallinas, sino que también puede ayudar a revertir la creciente prevalencia de la deficiencia de vitamina D en las personas que los consumen.
«Los huevos ya son un alimento altamente denso en nutrientes, y son el método más rentable para proporcionar proteínas esenciales y otros nutrientes a nuestras dietas«, dice Mike Persia, de la Facultad de Agricultura y Ciencias de la Vida de la Universidad de Virginia, EE.UU. Con esa idea como punto de partida, la pregunta que se hicieron era cuánta vitamina D podemos proporcionar de manera segura a través de la alimentación a una gallina y cuánta de ella se transferirá al huevo.

La carencia de vitamina D en los humanos
En la actualidad, casi la mitad de la población mundial se halla en riesgo de sufrir una deficiencia de vitamina D, un elemento esencial para la salud ósea que se crea de forma natural en del cuerpo a través de la exposición a la luz solar.
Sin embargo, “en la actualidad hacemos una vida más en el interior debido a trabajos de oficina, con aire acondicionado y tal vez con videojuegos, así como tomando medidas para evitar el cáncer de piel, como es nel uso de sombreros, buscar la sombra y emplear protectores solares», dice Persia.
Por otra parte, en el ser humano la falta de vitamina D está relacionada con problemas en el crecimiento y el mantenimiento de los huesos, así como con la fortaleza muscular, la fatiga y la depresión. Algunos estudios incluso han encontrado una conexión entre la deficiencia de vitamina D y el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y las enfermedades autoinmunes (*).
Como resultado, el ser humano ha reducido su capacidad de producir vitamina D de forma natural. Por lo tanto, requiere obtener más vitamina D de la dieta y los huevos son una solución natural para ello.
Según el etiquetado del Departamento de Agricultura de EEUU (USDA), una tortilla de dos huevos proporciona el 22% de la cantidad diaria recomendada de vitamina D. Un huevo enriquecido podría proporcionar más de esta vitamina tan esencial, lo que se suma a la relación de beneficios para la salud que brinda este producto.
La conclusión es que a medida que los días se acortan y se hace más difícil encontrar sol en los días de invierno, ¡claramente es la hora de añadir más huevos a nuestras dietas!

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(*) La referencia citada es el trabajo de los Drs. Omeed Sizar y col. (2023) titulado “Vitamin D deficiency” cuyo resumen dice lo siguiente:
La vitamina D es una vitamina liposoluble utilizada por el cuerpo para el desarrollo y mantenimiento normal de los huesos al aumentar la absorción de calcio, magnesio y fosfato. Se requiere un nivel circulante de 25-hidroxivitamina D superior a 30 ng/mL para mantener un nivel saludable de vitamina D.
La deficiencia de vitamina D puede provocar una serie de problemas, sobre todo raquitismo en los niños y osteoporosis en los adultos. La fortificación de la leche con vitamina D en la década de 1930 fue eficaz para erradicar el raquitismo en el mundo, aunque la deficiencia actual de la misma es más prevalente que nunca y las poblaciones de alto riesgo deben ser examinadas. Muchos estudios contradictorios muestran ahora una asociación entre la deficiencia de vitamina D y el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, las enfermedades autoinmunes y la depresión.
Esto justifica la revisión que hemos hecho sobre la evaluación y el manejo de la deficiencia de vitamina D y explica el papel de nuestro equipo interprofesional en la mejora de la atención a los pacientes en esta situación.
Fuente:
-. Mike Persia. John W. Hancock Professor and Extension Specialist, Poultry Nutrition & Management. School of Animal Sciences
3060 Litton-Reaves Hall ; 175 West Campus Drive; Blacksburg, VA 24061


