Puñetazo en la mesa del sector del huevo en Francia que se cansa de las dilaciones de la distribución para asumir el sobrecoste que tiene el huevo por la obligatoriedad del sexado in ovo y monta unilateralmente nuevo sistema que trasladará «en cascada» este encarecimiento.
La Interprofesional Francesa del Huevo (CNPO) ha anunciado un cambio fundamental y significativo en el modo de financiación del ovosexado (sexado in ovo). Esta decisión, tomada unilateralmente en octubre 2025 y por unanimidad por los miembros de su Consejo de Administración, busca simplificar el sistema, asegurar la viabilidad económica y la continuidad del sexado in ovo y que este encarecimiento del huevo se traslade a los consumidores finales (sean particulares o industria) y no sea otro sobrecoste que deban asumir los avicultores de puesta.
El sector se ve obligado a transformar la gestión de esta costosa, pero crucial, medida de bienestar animal, reemplazando el sistema originariamente previsto que estaba basado en contribuciones directas de la distrubución por un nuevo sistema que repercute «en cáscada» este sobrecoste del sexado in ovo en toda la cadena de producción del huevo empezando por la propia incubadora.
El nuevo modelo entrará en vigor el 1 de diciembre de 2025.
Antecedentes: un compromiso costoso y un sistema inicialmente previsto que no ha funcionado
Desde finales de 2022, el CNPO ha brindado apoyo financiero para la implementación del ovosexado en las plantas de incubación de gallinas ponedoras, con el objetivo de eliminar el sacrificio masivo de pollitos machos al nacer.
Esta legislación coloca a Francia como uno de los únicos tres países de Europa (junto a Alemania e Italia) que ha impuesto el sexado in ovo de manera obligatoria. La medida representa un sobrecoste anual significativo para el sector, estimado en más de 40 millones de euros.
El sistema de financiación original se basaba en una cotización recaudada sobre las ventas de huevos cáscara realizadas en todos los circuitos de distribución. Inicialmente, se llegó a un acuerdo con los grandes supermercados para aplicar un suplemento voluntario a todos los huevos vendidos. A partir de marzo este suplemento ascendió a 0,39 € por cada 1.000 huevos, con planes de reducirlo a 0,31 € por 1.000 huevos y extender el acuerdo a mayoristas en septiembre 2025.

Conflictos financieros y la ruptura del acuerdo
A pesar de los esfuerzos, el sistema provisional demostró ser insostenible. El Presidente del CNPO, Yves-Marie Beaudet, señaló que el sistema anterior era «complejo», su «equilibrio financiero no estaba asegurado» y «corría el riesgo de poner en peligro el sector».
Los minoristas (retailers) mostraron una «renuencia» constante a cumplir su parte, principalmente debido a la intensa guerra de precios en la que están inmersos en todos los productos alimenticios. De hecho, meses antes de la decisión de cambio, sus organizaciones habían abandonado el consejo del huevo, acusando al CNPO de no escuchar sus argumentos.
Las tensiones se agudizaron a principios de este año. En febrero de 2025, la Confédération Française de l’Aviculture (CFA) llegó a convocar un cese total de las entregas de huevos a minoristas como Carrefour y Leclerc, ante la ausencia de los representantes de la Gran Distribución en una reunión clave para la finalización del acuerdo. Aunque las entregas se reanudaron tras el compromiso de la distribución de restablecer una «cotización voluntaria», el acuerdo interprofesional provisional expiraba poco después, el 1 de marzo de 2025.
En respuesta a esta inestabilidad y conflicto, el CNPO optó por cancelar unilateralmente los acuerdos financieros, anticipando el fin del acuerdo interprofesional que estaba programado para septiembre de 2026.
¿Cómo queda el panorama actual?: repercusión total «en cascada» en toda la cadena de producción del huevo y blindaje del sector ante acuerdos incumplidos por parte de la distribución.
El nuevo sistema de financiación reemplaza las contribuciones basadas en las ventas por un modelo en el que los costes del ovosexado se integran directamente en los costes de producción.
A partir del 1 de diciembre de 2025, los accouveurs (plantas de incubación) podrán incluir el coste del ovosexado en el coste de producción de los pollitos que se entregan a los avicultores. Posteriormente, este coste podrá ser repercutido libremente a cada eslabón de la cadena de suministro hasta el usuario final.
Este mecanismo abarca los tres principales mercados de la cadena: la distribución, la restauración fuera del hogar y las empresas agroalimentarias, ya sea para huevos cáscara o para ovoproductos.
Para facilitar esta transición y proporcionar herramientas adaptadas a los operadores frente al aumento de los costes de producción, el instituto de investigación avícola ITAVI elaborará un nuevo indicador «Egalim» sobre el coste de producción de los pollitos que incluirá el sobrecoste del sexado in ovo.
La sociedad debe ser consecuente y asumir que el mayor coste del huevo que comporta el sexado in ovo acabará siendo pagado de una manera u otra por el consumidor. Yves-Marie Beaudet elogió la medida, calificándola como una «decisión responsable y valiente» de todos los miembros del sector, que asegura la continuidad de un enfoque en favor del bienestar animal y que cumple con las expectativas de los consumidores.
¿Pioneros del bienestar animal?
¿Adelantados a las directrices europeas?
¿Medida para protegerse de importaciones de huevos de fuera de Francia?
El tiempo dirá pero una cosa está clara, a más medidas de bienestar animal, mayor sobrecoste y mayor precio para el consumidor.
Federico Castelló
Fundador de NeXusAvicultura
Para saber más:
-. Sexado In Ovo

